domingo, abril 16, 2006

Renato, su mujer y el teniente (2)

A lo largo de varias semanas he estado tratando de recordar qué pasó finalmente con la mujer de Renato pero no he podido recordarlo con claridad. Han pasado ya muchos años y muchas cosas, los recuerdos se vuelven borrosos y sólo quedan visibles los grandes rasgos, los detalles se pierden en la noche de los tiempos. Creo que al final la mujer fue liberada por el nuevo jefe nuestro, que vino a reemplazar al teniente desquiciado semanas después, cuando ya sus fechorías se volvieron inaguantables incluso para sus complacientes jefes. La despacharon seguramente sin ofrecerle excusas, sin reconocer el error y sin reconocerle su inocencia. Quién sabe qué habrá pasado con ella, si habrá sabido que su denunciante fue aquel hombre pequeñito y mezquino que había llegado a nosotros aquella mañanita que ya les he contado. Se fue violada, golpeada, humillada y ofendida a continuar con una vida que luego de este episodio se volvió para ella con seguridad más pesada aún de lo que ya era. Al teniente le habrán dado probablemente un golpecito en la mano y le habrán impuesto algún castigo menor. Sus crímenes habrán quedado ocultos pues no convenía al sandinismo que esas cosas se supieran. De saberse serían nada más útiles a los enemigos de la revolución. Se trataba, decían, de errores de las personas, “debilidades de los compañeros” que no eran “política de la revolución” y no podía culparse a ésta de esos “errores aislados”. La debilidad de este argumento era que ocurrían demasiados “errores aislados” por todos lados para seguir sosteniendo que los errores no eran la política de la revolución. La revolución era como una barca y los errores eran como pequeños huecos en el casco. Por cada hueco entraba un poco de agua nada más y si los huecos hubiesen sido sólo unos cuantos no hubiese habido problema, pero los huecos eran muchos, la barca hacía agua por todas partes y se hundía. Ya no quedaban manos para tapar los huecos.

Al teniente se lo llevaron pues semanas después de llegados a El Tortuguero. Se lo llevaron demasiado tarde, cuando ya la huella de su paso por el lugar había quedado hondamente grabada. En el nombre de la revolución y de los pobres el teniente mató, violó, golpeó, humilló y robó a los pobres, a aquellos en cuyo nombre y en cuyo favor había sido hecha la revolución. Los jóvenes de la juventud sandinista fueron cómplices de su actuación o miraron hacia otro lado mientras el teniente hacía y deshacía.

A Renato lo buscamos y jamás lo encontramos. A decir verdad tampoco encontramos huellas de su rastro y llegamos a creer que era una invención de los jefes militares para mantenernos alertas y con la moral en alto. Varios meses después de nuestra desmovilización, cuando ya estábamos de regreso a nuestras viditas leí en Barricada, el periódico oficial del FSLN que Renato había sido muerto en combate. Si existió o no existió ahora sí había dejado de existir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Greets to the webmaster of this wonderful site. Keep working. Thank you.
»

Anónimo dijo...

Es mir ist langweilig. cialis rezeptfrei l?nder cialis generika online kaufen [url=http//t7-isis.org]cialis online[/url]