sábado, octubre 14, 2006

Hermanas Siamesas (1)




[En esta serie quiero referirme a la así llamada Costa Atlántica de Nicaragua (en realidad deberia llamársele Costa Caribe), su relación histórica con el litoral del Pacífico y el trato que los sandinistas le dieron en los años de revolución]

La primera cosa que pensé, al desembarcar en el muelle de Bluefields aquella tarde de 1976 fue que había dejado Nicaragua y estaba arribando a un otro país. El aire trayéndome deliciosos aromas que por primera vez percibía y no sabía interpretar, aquellas lenguas tan extrañas para mí que esa gente alegre, despreocupada y ruidosa usaba para comunicarse entre sí, la música y los otros sonidos, la arquitectura, la geografía, en fin, cada cosa que iba viendo, oyendo, sintiendo, me decía que esto no era Nicaragua, que este era otro país y otra gente. Yo era para entonces nada más que un joven de dieciséis o diecisiete años, sin mucha experiencia de la vida, haciendo un viaje escolar en el último año del bachillerato, que no sabía muy bien qué cosa era otro país pues además de Nicaragua sólo conocía Costa Rica, un país no muy diferente. Además de mi juventud e inexperiencia, desde esa madrugadita mi juicio estaba profundamente afectado, fuera de balance o quizás hasta perdido y andaba como flotando en una nube rosada, naranja y púrpura. Esa madrugada, a eso de las tres y cuarenticinco me había enamorado —a primera vista por supuesto como todos mis enamoramientos— de una manera que hasta entonces no había experimentado, ni en forma ni en intensidad ni en velocidad. Fue asunto de tropezar suavemente con ella en el pasillo del bus, mirar sus ojos en la escasa luz y escuchar esa vocecita suya diciendo en voz bajita “¡Oh, perdón!” y me enamoré, irremediablemente. Le bastaron un par de segundos a esa jovencita delgadita y bella como no había visto nunca, para conseguirse un incondicional, alguien que hubiese hecho cualquier cosa que ella le pidiese. Yo era y sigo siendo quizás, pupilo de la escuela romántica cortapulsos y mi noción del amor y de amar eran más o menos aquellas que las canciones mexicanas nos metían en la cabeza desde la omnipresente radio. Había seguido a mi hermano mayor y sus amigos cuando salían a poner serenatas y suspiraba con aquellas canciones de total entrega y me conmovía con versos como “buscaba mi alma con afán tu alma” y “yo presentí en el mundo tu existencia y como a Dios sin verte te adoré”. Había visto a mas de un hombre grande y fuerte que ya borracho caía víctima de la cabanga y “aturdido y abrumado por la duda de los celos” lloraba como niño de pecho la pérdida de un amor. El amor, había oído yo más de una vez, cuando es amor de verdad, duele cuando se pierde, con un dolor que no tiene comparación. Así me enamoré yo aquella mañanita, con todo el güevo, y así de golpe, empecé a entender los poemas de Neruda que leía en los libros de mis hermanas y las novelas clásicas francesas que mi amigo Adonai, lector insaciable, me prestaba sacándolas subrepticiamente de la enorme biblioteca de su padre.

Aquella mañanita habíamos dejado Rivas a eso de las dos de la mañana, en un bus alquilado que nos llevaría a Rama donde tomaríamos el barco hacia Bluefields. Eramos veinte o veinticinco estudiantes del quinto año de bachillerato acompañados por los dos maestros (uno de ellos era mi hermana) más simpáticos del Instituto Rosendo López. En la Colonia Centroamérica, en Managua, recogeríamos a un grupito de estudiantes del Colegio Cristóbal Colón de Bluefields, que serían nuestros anfitriones en su ciudad. En este grupito venía esta joven que les cuento, que tropezó conmigo como les he contado.

Apenas se subieron las blufileñas (creo que sólo había mujeres) la atmósfera del bus cambió por completo, llenándose de una alegría contagiosa que nos habría de acompañar cada día de este maravilloso viaje. Aquellas cancioncitas románticas, dulcetes y pendejas que veníamos cantando ['tan pequeña es, tan frágil es... sin tí lo sé, yo ya no puedo vivir”] dieron paso a la música vibrante que aquel grupito de muchachos empezó a cantar [“ay, ay, ay, playa bonita y su bello mar”] y acompañar usando como tambores los asientos del bus. Aquella jovencita cantaba, bailaba, reía y con cada cosa que hacía o decía me iba yo enamorando más, me iba idiotizando más y más y dejando en mí una profunda impresión. Se llamaba Gloria Bacon y no era sólo bella, tenía además una gracia como yo nunca había visto hasta entonces ni volví a ver jamás. Este amor —no recuerdo bien si se lo confesé— fue platónico y uni-direccional, como todos los amores míos de aquel tiempo, porque yo era para entonces sólo un teórico del amor y por más que hubiese leído El arte de Amar, Narciso y Golmundo y otros sabios volúmenes —cuyo nombre he olvidado— sobre el tema del amor, era completamente incapaz de llevar la teoría a la práctica: no agarraba nada.


7 comentarios:

Isa dijo...

Y que pasó entonces Pedrito? Me dejaste picada con tu historia! Ahh, hasta romántica me pusiste a mi también y me trasladé a las emociones de aquellos amores primeros...

Abrazotes,

Pedro el malo dijo...

Calma, que la noche es larga, en su momento sabrás, mientras tanto, como decíamos en aquellos tiempones: sufre fiera...

Isa dijo...

Vas a ver le haces honor a tu nombre ¡malo!, ja,ja

Misionero dijo...

Hola buenas noches a todos!!

Que grato encontrar aquí a mi querida amiga Isa. Isa es una de mis primeras amigas nica de la bloggosfera, mejor dicho la única. Fue para mí una bendición encontrarla, entonces enhorabuena que este por acá. Siempre quise conocer blogeros nicaragüenses pues la verdad es que no me hace gracia que la mayoría de mis cuates bloger no son nicas y es porque no sé donde hallarlos o simplemente casi no hay. Ahora tengo la suerte de encontrar a este excelente escritor "Pedro el malo" y con más suerte aun porque resulta que es un rivense pinolero "perro" a comer mango y eso pues me alegra sobre manera porque yo creo conocer al amigo su cara me es familiar. Y sé de donde viene su mote "pedro el malo" y como somos medio contemporáneos pienso que mi amigo se recuerda de aquellos tiempones cuando había una finca aledaña llamada "Santursula" donde acostumbrábamos los estudiantes ir a cachar mangos arriesgándonos a que nos cayera a tajonazo limpio el legendario PEDRO EL MALO temido vigilante de aquellas apetecidas latitudes

Bueno solo me resta felicitar al amigo por tan buen blog he leído la mayoría de los relatos y son númeruno, de primera calidad para mi gusto, excelente prosa con un lenguaje bien tuanis, lo he disfrutado a plenitud y por supuesto que muchísimas gracias amigo.... bueno el nombre real lo dejo en suspenso por el momento... pero ya habrá oportunidad para eso, mientras iremos recordando poco a poco y compartiendo anécdotas a medida que nos identifiquemos... en el habla y buena vibra...

Aaaay nos vidrios pegritó!!

Un gran abrazo de paisano el misionero

Alahim

Isa dijo...

Misionero!! mi querido amigo volviste!! que grato encontrarme con vos... Ya viste que tengo una lista de bloggers nicas? (donde estás vos incluido por supuesto) para que nos unamos en esta aventura que nos lleva a escribir y descubrirnos.

Regresé para ver si el Pedrito había ya escrito algo, pero ya vi que me instaló un gran rótulo en la puerta que me anuncia que no habrá chicha ni cajetilla hasta dentro de dos días, ja,ja

Pero me encantó toparme en la fila con vos Misionero, que ahora resultó que conocés al misterioso Pedrito....esto se puso bueno!

Un abrazote a los dos!

Pedro el malo dijo...

Hola Isa, hola Misionero,

Este blog mío está muy parecido a los partidos de beisbol en el estadio de Rivas: con frecuencia es más interesante lo que pasa en las graderías que lo que pasa en el terreno de juego. Así, ahora vienen ustedes con sus comentarios a hacer más pasable este blog mío y a alegrar estas graderías. Bienvenidos. Natinat, otra miembra de la banda de ustedes, pasa también de vez en cuando por acá a a leer mis cositas y me encanta cada vez que me deja un mensajito para decir "por aquí pasé".

Isa no es sólo tu primera amiga (nica) de la blogosfera, misionero, es también una de las primeras que vino a leer mi bloguito (ya no estoy seguro si fue la primera). Me dejó un mensaje super positivo que me animó a seguir sacando mis humilditos posts. Si nadie más me lee, pensé entonces, al menos me lee esa muchacha, así que sigo. Ahora desde sus blogs llega la mayor parte de la clientela de mi blog y esa es la vía que vos has seguido, supongo, para llegar hasta acá.

Pero bueno, dejo de alabar a Isa porque la vamos a echar a perder.

Así es Isa, parece que Misionero me conoce de cuando yo era chiquito y buenito y era nada más que Pedrito de mamá y mi maldad más grande era tratar de mirar debajo de las faldas de las amigas de mis hermanas.

Fijate Misionero que hace meses ya que estaba yo leyéndote y el 25 de agosto te mandé a tu email un mensaje que en su parte medular decía:

"Este mensaje es nada más para saludarte. Es que pasé a mirar tu blog y me quedé pegado, leyendo, sorbiendo despacito la luz de tus iluminaciones. Aquí donde vivo es la una y media de la madrugada, se me cierran los ojos así que voy a dormir pero seguramente seguiré leyéndote. Me da gusto saber que aún andan puetas caminando las calles de mi querido pueblo.

Saludos. Suerte. Seguí escribiendo."

Esa noche me fui a dormir contento sabiendo que había al menos un poeta defendiendo a mi querido pueblo con su espada de luz, andando a media noche por las calles oscuras espantando las sombras. Cuando me dormí al fin, tuve sueños luminosos a causa de tu poesía. Que ahora pasés a leerme me da mucho gusto.

Y a lo mejor y nos conocemos! Debo advertirte que a lo mejor mi (bello) rostro te parece conocido porque tengo rasgos muy comunes: bigotes desnutridos, ñato, trompudo, orejón y dientón. Casi todos los maleantes latinos de las películas de Hollywood se me parecen. Así que quién sabe.

Decís que somos medio contemporáneos y es probablemente así porque mencionás cosas que me son muy conocidas. A Santa Ursula iba cada vez que podía (casi cada día) escaparme del Santo Domingo a comer mangos y a cortar caña, acompañado con frecuencia de mi buen amigo de entonces, apodado la Yegua Mora, el muchacho con el mejor brazo para bajar mangos a pedradas que yo haya visto nunca.

Quizás fue por ese Pedro el malo que cuidaba Santa Ursula y que vos mencionás que he tomado yo este seudónimo, quizás estaba este nombre grabado a coyundazos allá en lo más profundo de mi subconsciente. Tengo una cicatriz encima de uno de mis ojos que yo sé bien me la hizo un látigo o una coyunda. Siempre he pensado que fue el látigo de un cochero, una vez que iba yo sentado allá atrás, en el eje trasero donde subrepticiamente nos colgábamos para llegar más rápido donde fuera que fuésemos o simplemente por joder. Pero ahora que lo pienso, bien puede ser la coyunda de aquel Pedro la que descansó en mi ceja.

Yo he estado viendo tu foto, ampliada un montón de veces y me vas a disculpar pero aunque aparecen nombres en mi cerebro aún no logro ubicarte bien. Seguro no te he visto en décadas así que no será extraño que no reconozca en ese señor de sombrerito al niño roba mangos.

Gracias por tus felicitaciones Misionero, creo que hasta ahora nadie había dicho tantas cosas buenas sobre mi blog como vos lo hacés ahora. Espero que seguirás leyendo y te siga gustando, es gracias a ustedes los lectores que puedo ir evolucionando como bloguero. Te agradezco que me leás.

Vamos a seguir platicando, si vos querés, pues hay un montón de recuerdos de París chiquito que han asomado su cabeza al irte leyendo.

Ahora es otra vez de madrugada y voy a dormir, se me cierran los ojos.

Suerte.

Un abrazo.


PEM

Isa dijo...

Qué bueno Pedrito que mi visita inicial haya servido en parte para que continuaras escribiendo.

Según dicen los entendidos en bitácoras, un lector no lee mas de 5-10 segundos un blog porque hay tantos que no da tiempo para abarcarlo todo. Sin embargo, y de corazón te lo digo, a mi tu prosa me ha encantado. No soy crítica literaria, ni mucho menos, sin embargo tenés un angel para escribir que invita al lector común como yo a regresar. Al principio temí que no siguieras, pero ahora me alegra verte motivado, y espero que sigás adelante.

He andado navegando la internet por unos 4- 5 años y he visto con tristeza tantos nicas que teniendo potencial pasan la mayor parte de su tiempo en actividades de este medio que no valen la pena. Por eso yo me siento muy orgullosa de encontrame personas como Misionero que con sus versos roza las emociones de tanta gente, y a vos, que con tu "bonita letra" dan una imagen positiva a la patria.

Es un gusto y un honor para mi conocerlos a ambos.

...qué disfruten su fin de semana en esa mi tierra linda!