domingo, agosto 05, 2007

El que no brinque es contra

aquellos tiempones

Suele decirse que una imagen expresa más que mil palabras, sin embargo en este caso, esa seis palabras que dan título a este post dicen sobre la historia reciente de Nicaragua muchas cosas más que aquellas que podrían decirle mil imágenes. Sobre esa frase, tan simple como un anillo, y el contexto en que ella surgiera, bien podría dictarse un curso de un semestre de historia o, sin exagerar le aseguro, bien podría escribirse un libro de mil páginas y el tema aún no estaría agotado. Déjeme contarle un poco más.

La frase “el que no brinque es contra” fue una consigna utilizada con muchísima frecuencia en las manifestaciones populares que se producían en Nicaragua en la década de los años ochenta del siglo pasado. No tengo la menor idea de cuándo habrá empezado a usarse, pero sí se que fue en una manifestación en Managua en 1986, cuando yo le preste atención por primera vez. Lo recuerdo bien porque esa tarde estaba en compañía de la bella e impenetrable Cecilia -quien nunca me paró bola y de quien más adelante en este blog les contaré- y hablamos del efecto que la consigna producía en la gente, haciendo a cada uno saltar hasta el cansancio cada vez que su grupito la coreaba. La frase no es nada original -en realidad fueron pocas las frases originales en la revolución sandinista- y yo sabía que era utilizada en Suramérica por los partidarios de los equipos de futbol en los estadios, sólo que en vez de utilizar la palabra “contra” usaban el nombre -o el apodo o la palabra denigrante- de los partidarios del equipo contrario. Yo lo sabía porque una vez en un programa del gordo Porcel, el cómico argentino, había escuchado la frasecita.


La consigna -todas en general y esta en particular- era un instrumento que servía para darle cohesión al grupo, su repetición creaba un lazo entre sus miembros y reforzaba el sentimiento de pertenencia a un grupo. Era esta una consigna divertida, alegre, jodedora como el pueblo nica y cada vez que el grupo saltaba los unos se reían de los otros viendo el esfuerzo de cada cual al saltar, pero sobre todo, los unos se reía con los otros y el sentimiento de camaradería se veía de este modo fortalecido.


A las manifestaciones masivas que entonces se realizaban, la gente no iba únicamente porque simpatizara con los sandinistas y quisiera oir los largos, monótonos y aburridos discursos de los comandantes, se iba también porque no había muchas más cosas que hacer, porque era divertido, porque salías de la rutina, porque podías ver muchachas o muchachos y podías por un momento olvidarte de la dura vida que estabas viviendo. La manifestación era una fiesta, era el circo que completaba el poco pan que el pueblo tenía.


Uno usualmente no iba solo a las manifestaciones, íbas casi siempre con alguien, que podía ser tu vecina o tu grupo de clases de la universidad o tus colegas del trabajo o la gente combativa de tu barrio. La gran concentración no era pues una suma de individualidades sino la suma de una gran cantidad de grupos y grupitos con su propia “grupalidad”, que sería algo así como la personalidad del grupo. Si habías acudido a la manifestación por tu cuenta, solito, te sentías un animal raro y rápidamente te buscabas un grupo “abierto” -pues también los había “cerrados”- que te acogía en su seno y en el que la pasabas pijudo. Al final de la manifestación seguramente habrías hecho nuevas amistades y con suerte tenías una invitación a alguna fiesta. La consigna se lucraba de la necesidad que se tiene de pertenecer a un grupo y el pánico que la gente tiene a la soledad.


Tenía pues la consigna un efecto cohesionante, saltando la gente se pegaba la una con la otra, Este era un lado de la moneda, el lado amable, el lado bueno, pero había un otro lado, el lado tétrico, negativo, feo: la consigna tenía también un efecto de exclusión, divisorio, atrayendo a tu círculo a los tuyos y alienando a los otros, dejándolos fuera. Afuera quedaba el que no brincaba y el que no brincaba, como hemos visto, era un “contra”, la peor clase de gente según los estándares revolucionarios, que había que aplastar como se aplasta una alimaña. Si la consigna se hubiese quedado en las plazas en las que las manifestaciones se producían no habría habido problemas, pero la consigna trascendió y se convirtió en un lema omnipresente y ocupó todos los espacios de la sociedad y allá vos tenías que brincar o eras un “contra”.


Brincar, más allá de los espacios de las manifestaciones, en la vida diaria, no era el acto físico de impulsarte hacia arriba y dejar el suelo por un momento, significaba que seguías los lineamientos que llegaban “de arriba” y cumplías con las tareas revolucionarias que de vos se esperaban. Era someterse, despersonalizarse, subordinarse, plegarse, ser de los míos, “estar conmigo”. El que está conmigo goza de mi protección de mi favor, el otro, el de afuera, el que no está conmigo, el que no brinca pues, el contra, ese que Dios lo guarde porque habrá de saber cuán larga es la hoja de mi bayoneta.


Esa manera de ver el mundo en blanco y negro, de percibir a unos -los que te siguen- como buenos y a otros -los que te adversan- como malos, no fue una invención del sandinismo. Ese modo de excluir al otro, al que no está de acuerdo con vos, al que tiene una opinión diferente y mira las cosas de otro modo, de no dejar espacios de actuación a aquel que no te obedece servilmente, se utilizaba ya desde tiempos inmemoriales en Nicaragua. Somoza perfeccionó la exclusión, la polarización, porque fue el primer gobernante en contar con un ejército nacional, único y tenía entonces la fuerza para hacerlo. Los sandinistas llevaron ese malvado “arte” de la exclusión a su máxima expresión y para ellos “el que no está conmigo contra mí está” adquirió un carácter axiomático y la sociedad se polarizó como nunca antes. Que así haya sido y no de otro modo fue una lástima para un país que ansiaba cambiar para mejorar y dejar de ser la primitiva agrupación humana en que se había convertido bajo la dictadura de Somoza. Pero los comandantes eran el producto nada más de la sociedad en que nacieron y se criaron y no eran ni fueron capaces de trascender. La tarea de dirigir la construcción de una nueva sociedad les quedó demasiado grande. En su caso, el dicho de mi amigo Pablo Salazar “el chancho es como lo crían” nunca fue más cierto. Las perlas no son para los cerdos, dice la biblia y ya ves, otra vez la vida le da la razón.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Pedro...
ideay, que paso con Eduardo, sos encabe, P...
Escribis sobre una cosa interesante y despues chaguite y te tardas en regresar.

Un abrazo,

Claudia

Pedro el malo dijo...

Claudia, querida amiga

Pensé que ya no me leías, que estaba en el cajón del olvido, verte de nuevo por aquí hace que se me alegre la tarde. Me alegra tanto verte que hasta te voy a dejar pasar que me le digás chagüite a mis exquisitas piezas literarias. Ja! Que va, totalmente de acuerdo con vos: chagüite.

Voy a regresar a Eduardo esta semana, pero es que se me ha hecho muy larga esa parte del cuento así que me fui a dar una vuelta por otras cosas para ver si luego puedo hacerlo aterrizar. Vos sabés como me cuesta esto de escribir y cumplir con mis "deadlines" y si encima se me alarga el cuento está jodido el verso.

Te mando un beso con todo cariño y seguime leyendo que me encanta. Te prometo que voy a procurar bajarle el gas al chagúite.


PEM

marvision dijo...

Pero que razón tienes en todo lo que dices, eso que hablas de Nicaragua y los grupúsculos que nacen para manifestarse aunque ni crean en lo que proclaman…se lleva mucho y no solo ahí en Nicaragua, sino en todo lugar. Aquí en España hay mucho de eso, por no sentirse solos…se agrupan con quien a lo mejor ni creen en lo que defienden, solo por pertenecer a algo o a alguien…que triste. Eso es no tener personalidad y dejarse manejar por alguien solo por no tener que lidiar consigo mismo y crear su propio pensamiento e idea del mundo, son personas con complejo de inferioridad tremendo, así las cosas están como están.
Creo que tengo el defecto contrario, no me doblego a nadie y como trates de que haga algo porque a ti te conviene, si yo no lo veo bien…no lo hago, no miro si es amigo o no, un amigo nunca me obligará a hacer algo que yo no desee, si se enfada…es que no era Tal amigo.
La amistad verdadera…no se compra…se gana.
Un saludo y gracias por tus palabras del otro día, marimar

Anónimo dijo...

Pues los ticos de mierda se burlan de nosotros http://www.ficcionblog.com/2007/08/nicaragua.html

Pedro el malo dijo...

Mi estimado anónimo,

Me habrás de disculpar que esté en desacuerdo con vos, pero es que no me gusta meter a todos los miembros de un pueblo en el mismo saco y no me gusta decir "ticos de mierda" o "yanquis de mierda" o lo que sea "de mierda". A lo mejor habrá ticos por ahí que si los trato de cerca me caerán mal, pero a cada cual personalmente le pondría su calificativo, no a todos en pelota. En todo país creo yo hay buenas y malas gentes y no es buena costumbre, en mi opinión, hacer pagar a justos por pecadores.

Me fuí a leer el blog del señor este tico y fijate que busqué la burla hacia los nicas y no la encontré. A lo mejor si la hay pero como tengo el cuero bastante duro no me dí cuenta. Si de alguien se burla este señor es de los mismos ticos, si lees bien el post.

Ahora, si se burlara, creo que con quienes tendríamos que arrecharnos sería con nosotros mismos, por dar motivos de burla, no con él creo yo. Además, la burla no es tan mala y muchos de nosotros los nicas nos pasamos el día burlándonos de los demás.

La verdad, vistos sin mucho patrioterismo, si nos miramos bien, somos un pueblo que da pie a la burla. Que casi dos siglos después de la declaración de independencia andemos políticamente igualitos que entonces, que aún tengamos dos grupos que se pelean y se matan por el poder, que no hayan partidos sino bandas que miran el poder como un botín, es como para reirse, si no fuera que causa tanto dolor a nuestra gente.

Por último, que tengamos un dinosaurio de presidente que en diecisiete años fuera del gobierno sólo se hizo más bruto en lugar de progresar, que se la pasó conspirando y dificultándole el trabajo a los tres presidentes que le sucedieron en lugar de dedicarse a aprender un oficio, a buscarse un trabajo y ganarse el pan con el sudor de su frente,¿No te parece risible?

Mejor vamos a cambiar las cosas para que no se rían de uno.

Para terminar, en la época de Somoza los ticos nos prestaron el hombro y el territorio más de una vez cuando intentamos sacar al tirano, la última vez con éxito. Si no nos apoyan como entonces lo hicieron, los sandinais estuvieran aún comiendo lodo y no montados en mercedeses como andan ahora. No es culpa de los ticos que luego echamos a perder lo ganado y que ahora nuestra gente tenga que ir a Costa Rica a ganarse el pan en lugar de quedarse a comer mierda en su ranchito.

Si vas más atrás en la historia (y olvidate del Guanacaste que eso es muy complicado) encontraremos otros episodios en que los ticos se portaron bien con nosotros. Si no llegan los ticos a ayudarnos no se hubiera ido Walker y ahora vos y yo estuviéramos hablando inglés y no esta lengua tan linda.

Me voy de vacaciones, este fue mi último comentario a un comentario. Si lees esto y tenés ganas de mentarme la madre, dale viaje, pero hacelo con gracia y elegantemente por favor. No, no soy matamama, ni vendepatria ni nada de eso.

Un abrazo

PEM

Homo surfus dijo...

(excelente tu respuesta Pedro al anónimo, de fijo no supo interpretar el post de Julio, es una lástima que para muchos paisas sea ese el sentir)

Yo viví la revolución por la cercanía a Peñas Blancas y las ondas de radio y tv, aunque estaba carajillo siempre me quedó la percepción que estaban mejor en tiempos de Somoza. Me parece que el nivel educativo de muchos colegios era hasta superior al nuestro, el poder adquisitivo estaba bastante parejo y los únicos paisas que recuerdo de ese tiempo eran los que venían a pasar las vacaciones al Coco. La clase política se encasilló en términos de revolución y no se adaptó a los tiempos como sí lo hizo Polonia con Lech Walesa, como sí lo asimiló Sudáfrica después del apartheid y como lo hizo Chile, podemos seguir mencionando a la España después de Franco, a Irlanda, incluso al mismo México post PRI. Adaptación y evolución tal vez fue un palo muy difícil de sostener.

Anónimo dijo...

Llegó un momento en que tuvimos que saltar aunque no nos causara gracia, pero no en una plaza, sino "el charco" para emigrar a otro país... Más o menos ese fue el año efectivamente...
que 20 años no es nada...

Poquito a poco retomando mis lecturas querido amigo. Tu lectura tan fresca, detallada y entretenida como siempre. Un abrazote..

Isabel

Anónimo dijo...

Pedro soy yo otra vez, Isabel. Se me olvidó comentarte que en Facebook hay una nueva aplicación que se llama "blog friends", que si la agregás, me permite leer las ultimas entradas de tu blog... me encantaría que consideraras ponerla! : )

Anónimo dijo...

Don Pedro, se que esto es del 2007, pero buscando canciones de revolucion me encontre con su Blog.. la verdad me parece refrescante encontrar a Nicaraguenses como usted y dejeme felicitarlo por su escrito, si bien es cierto que llevamos 2 siglos tratando de llegar a un acuerdo...aun no perdemos las esperanzas de ver a nuestra "NICARAGUA LIBRE" de verdad!!

Saludos
Charola

Pedro el malo dijo...

Hola Charola:

Gracias por este comentario tuyo que me encanta (y no sólo porque decís que es refrescante encontrarme, lo que hace que me sienta como una Coca Cola en el desierto). Gracias por las felicitaciones.

Por supuesto Charola: no hay que perder las esperanzas de que un día ese pequeño país nuestro entrará por un camino de no retorno que conduce a la democracia, al entendimiento y a la construcción de la nación que todos queremos. Llegará un día en que hablaremos de estos años como una cosa muy lejana a la que no habremos de regresar.

Yo soy optimista, no un iluso y estoy convencido que ese día llegará muy pronto y que mis ojos lo habrán de ver. Lo jodido es que antes de que llegue tenga nuestra gente que sufrir tanto. Pero el día de la liberación llegará, ya lo verás. Más temprano que tarde. Un abrazo

PEM