domingo, agosto 17, 2008

Ese asunto de movilizarse (2)

Regresando al punto que nos ocupa, con cierta frecuencia los miembros del “partido” sandinista y otros que no lo eran, eran enviados ─”movilizados” era la palabra utilizada─ a cumplir alguna “misión” de la revolución, que tenía usualmente una mezcla de objetivos de carácter político-partidario, militar, económico o social. Los miembros del partido iban a cumplir la misión por disciplina partidaria, para hacer puntos y ascender en su carrera partidaria. Aquellos que no eran miembros acudían por diferentes razones, de las que luego iré hablando o he ido hablando ya. Así por ejemplo, la participación en los cortes de café era considerado en algunas carreras de algunas universidades un curso más, que debías hacer si querías sacar tu carrera. La participación de los estudiantes universitarios en los cortes de café era muy bien visto por las organizaciones estudiantiles, dirigidas por miembros de la Juventud Sandinista 19 de Julio, el brazo juvenil del partido sandinista y por la dirección de las carreras y si eras mal alumno y habías salido mal en los exámenes finales, a tu regreso de los cortes te hacían los exámenes nuevamente y usualmente aprobabas. La participación en las tareas productivas de la revolución te hacía la vida más fácil. En las oficinas gubernamentales se utilizaban otros mecanismos para chantajear a los empleados que no eran miembros del partido y conseguir que accedieran a movilizarse. También había otros ─sandinistas y no sandinistas─ que iban porque querían ir, porque consideraban un deber ir a cumplir con las tareas de la revolución. Otros, como yo mismo, iban porque no tenían nada mejor que hacer en aquellas semanas o meses y tenían curiosidad por saber cómo era eso de andar movilizado.


Como he dicho, los objetivos que las movilizaciones de la gente perseguían eran de carácter político-partidario, económico, militar, social y por el estilo. La razón de ser de las movilizaciones no era ─como algunos cínicos podrían pensar─ crear las condiciones para que la gente cogiera, pero en las movilizaciones se cogía con frecuencia. De esto, sin embargo, no podemos culpar a los sandinistas. En ello influían más bien las condiciones en que las movilizaciones se producían, y a lo mejor en las movilizaciones de aquellos tiempos el número de apareamientos que tenían lugar en una semana “típica”, era menor que el que tienen lugar en estos tiempos en una playa cualquiera del Pacífico en un grupo similar de personas en esa semana de movilización nacional que conocemos como “Semana Santa”. ¿Me explico? No eramos ni más ni menos calientes, simplemente habían las condiciones para que los apareamientos ocurrieran.


Ya que he derivado hacia estas cosas, voy a detenerme un momento en este asunto de la sexualidad en las movilizaciones, porque me parece que hasta ahora ha sido poco tratado y con frecuencia politizado. Déjeme empezar por decirle que, a mi juicio, en lo que menos revolucionarios fueron los sandinistas fue en las cuestiones sexuales. Copiones como fueron y seguidores de la revolución cubana y de los países socialistas del este europeo, en esto del sexo tenían los dirigentes sandinistas un “vacío conceptual” para decirlo elegantemente o andaban en “ele olo chico zapote”, para decirlo de modo que usted me entienda. Andaban pues, perdidos y no sabían qué hacer. O quizás no quisieron hacer nada por temor a lo que la iglesia pudiera decir o temían la reacción de la sociedad. Como sea, el tratamiento de la sexualidad en la revolución fue marcada profundamente por las ideas católicas provincianas de los dirigentes de la revolución, agravadas por el hecho que algunos de estos dirigentes, por haber crecido en las limitaciones de todo tipo en que lo hicieron o por haber llevado la vida que habían llevado en los años de lucha contra Somoza, eran sexualmente inmaduros o habían desarrollado perversiones de las que en algunos casos sóĺo hemos ido sabiendo más tarde y en otros casos no sabremos nunca. Para decirlo de modo que usted me entienda, en muchos casos los dirigentes habían desarrollado un tipo de sexualidad similar al que desarrollan los curas católicos, con todas las consecuencias que esto tiene cuando el cura o el comandante se encuentra en una posición de poder.


En la revolución, en lo sexual no paso casi nada y en las relaciones de género no cambiamos mucho, por más que deseemos pensar que sí hubo transformaciones. En lo que toca a la sexualidad había en la dirigencia, como he dicho, un temor profundo a perturbar un avispero. Por eso, aquellos comandantes y funcionarios de gobierno de alto y bajo nivel, hombres y mujeres, cuyas preferencias sexuales estaban dirigidas a miembros de su mismo sexo, continuaron por lo bajo practicando su sexualidad, sin hacer ostentación de su preferencia sexual y ocultándola más bien, con frecuencia detrás de uniones matrimoniales o de hecho que eran solamente una pantalla.


Pero con todo y que no había una consigna de la dirección nacional que dijese algo así como “por la defensa de la revolución, todas a bajarse el calzón” o “el verdadero revolucionario coge con todo el vecindario” la verdad es que en las movilizaciones había muchas oportunidades y facilidades para el apareamiento. Pero hoy se me ha acabado el tiempo, de esto seguiré contándole mañana o pasado mañana o el sábado.

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1 comentario:

Natasha dijo...

Hola!! Mi querido amigo, tenia rato de no venir pero aquí estoy…
....waoooo así es que vos anduviste en esos famosos cortes. haciendo tus rojinegros por pura curiosidad... jejeje bueno si, es plausible que muchos se movilizaran por razones de curiosidad o de matar el aburrimiento, un poco de aventura nunca cae mal... además es obvio que ustedes sabían que iban "a una vida y dos mandados" como dicen aquí los nicas, pero me has dejado picada con lo relativo al análisis sobre el impacto que tuvo la efervescencia de la revolución sandinista sobre la sexualidad en la sociedad nica, que por cierto me parece que era y sigue siendo bastante conservadora y un tanto machista, lo cual no puedo decir si para bien o para mal, pues leyendo sobre índices de incidencia del VIH y los casos efectivos de SIDA es uno más bajos de América, lo cual podría estar en correlación con los índices de promiscuidad y la actitud general hacia las preferencias sexuales salidas de los patrones establecidos...

Bien muchas gracias mi querido Pedro por este nuevo aporte que me ha llamado la atención, espero que en las siguientes publicaciones entre de lleno al tema y de ahí sacar algunas conclusiones

Va para ti un gran abrazo de la hija de la noche