martes, septiembre 23, 2008

Del modo en que te perciben

Este post iba a titularse de varias maneras: “las tácticas de la conquista” era una posibilidad, al igual que “como te ven así te tratan”, pero finalmente me decidí por el título que ahora lleva porque me parece refleja mejor que los otros el asunto de que trata. En los cortes de café vos eras atractivo para ciertas cristianas porque ellas se sentían entonces atraídas por lo que vos aparentabas ser, por lo que vos en su mente representabas. Por las mismas razones, había compañeras que no te miraban ni con el rabo del ojo porque ellas se sentían atraídas por otras cosas que aquello que vos parecías ser. Fijese usted que utilizo las construcciones “aparentar ser” y ”parecer ser” porque muchas veces aquello que se aparentaba era nada más que apariencia, una pantalla sin ninguna sustancia detrás de ellas. Es que a veces lo que vos aparentabas ser, la imagen que hacia el exterior lanzabas era una creación tuya, una pose que adoptabas con diversos propósitos. Otras veces, la imagen que de vos lanzabas hacia afuera no se correspondía con la realidad, aunque no era una pose ni era una creación expresa y reflejabas otra cosa que aquello que eras sin darte cuenta, ingenuamente, torpemente, para bien o para mal. En aquellos cortes de café muchos varones ─y quizás ciertas mujeres pero de ellas no hablaré hoy─ adoptaban una pose con el claro propósito de pescar alguien con quien coger.

A través de los años desde mi adolescencia, con mucho trabajo, dedicación y estudio yo me había convertido en un “conocedor” de la pose y la utilizaba única y exclusivamente para pescar amores y una vez que lograba pescar algo abandonaba la pose de inmediato, mostrándome como yo era en realidad y ellas entonces se iban o se quedaban, mejor dicho: ellas entonces se iban. La pose no me funcionaba siempre ni siempre la utilizaba, pero en los momentos más críticos, cuando encontraba mujeres que realmente me interesaban, me costaba ser yo mismo y la pose se hacía entonces presente, de manera casi automática. Inseguridad de la juventud, supongo y gracias a ella hasta por ahí de mi cumpleaños veintiseis se me fueron un montón de posibles amores, mis amores imposibles.

Cuando Azalea se fue y me dejó colgado de la brocha, con ese su amor violento que se me pegó por todas mis partes más sensibles, como una sanguijuela que sólo con mucho dolor pude arrancarme al fin, inicié un proceso de recuperación, de sanación espiritual y mientras me lamía mis heridas y las limpiaba con mis lágrimas iba yo revisándome y tomando decisiones que me ayudarían a enfrentar el futuro, en la parte del amor, quiero decir. La primera cosa que decidí era que el próximo amor de ese tamaño que se me apareciera no se me iría y no me dejaria en llantos como este amor que tanto me había gustado. Con Azalea yo no había utilizado la pose, ella había llegado solita y solita se había ido, cuando no encontró en mí lo que fuera que ella anduviera entonces buscando. Con ella entendí claramente que ya no necesitaba la pose para pescar amores gordos y desde aquel momento dejé de utilizarla con fines amorosos. Bien dice el maestro Nietzsche que lo que no nos mata nos hace más fuertes y de aquella experiencia amorosa, que me había llevado de rastras por la calle de la amargura ─como un jinete que cuelga del estribo de un caballo desbocado─ casi me había llevado a la muerte, pero como no me había podido matar me había dejado mucho más fuerte. Nunca le dije a Azalea cuan importante fue aquel breve amor suyo, cuanto significó para mí su partida y cuanto bien me hizo al despedirse de mí cuando más la estaba amando. Ojalá alguien que lea esto se lo cuente.

Pero no era la intención que este post fuera tan lacrimoso como me ha ido saliendo, lo que quería contarle era otra cosa, de lo que quería hablarle era de las poses que los varones asumían en aquellos cortes, para lograr meterse en la cama de algunas cristianas, que en muchos casos eran la mujer de su prójimo. Pero ya se me acabó el espacio así que tendré que regresar a esto en el próximo post.

6 comentarios:

SUAVE CARICIA dijo...

al fina no era lo que querias decir, pero igual me sumerji en tus letras y fui imaginando y un poco sensibilizarme con el dolor que trsmitiste en algun segundo, sobre todo cuando despeues dices que te curaste y sanaste tus heridas, bien por eso.

no importa lo que hayas querido decir, en el fondo transmitiste algo hermoso igual.
dejo suaves caricias

Silvia Porras dijo...

Azalea es un mujer que sabia quien era. Y Cuando tu lo entendiste y le dejastes que caminara su historia... tu te convertistes en un coloso, en un gigante, surgio el hombre que entiende!

No hay amargura, hay una historia de un ser humano que crecio cuantitativamente.

Anónimo dijo...

te estoy esperando, ya me puse al día y quiero saber más.
Pinedita

Pedro el malo dijo...

Suave Caricia: que gusto verte de nuevo por aquí. Me alegra saber que en algún rincón de tu memoria salta de vez en cuando mi recuerdo y bajás de tu lejano planeta a visitarme. Me alegró saber que todo salió bien en los exámenes. A veces paso por tu blog y me sigue encantando leerte.

Silvia, la que llega desde el frío. No sé, no sé francamente si la partida de Azalea me hizo mejor o peor, sólo sé que fue un amor cortito, intenso, con un mucho más intenso proceso de desenamoramiento que me dolió por todas partes. Claro que lo volvería a vivir.

Pinedita querida, cuanto me alegra que te vayas poniendo al día y que me hayas alcanzado. Ahora que me alcanzaste tengo que seguir contando esta pálida vidita mía que sólo agarra color cuando he conocido gente como vos.

Un abrazo para las tres

Natasha dijo...

tú no necesitas asumir poses para llevarme a mí a la cama Pío, amigo mío, tú eres un hombre lindo por naturaleza, un poco narizón eso sí, porque debes habr sido un poco mentirosillo cuando estabas chiquito... e igual todavia debes decir tus buenas mentirotas hoy en día jejeje. pero feo para nada eres, uuff (suspiro)... no sé si seré muy aventada al decirte todo esto, pero no acostumbro a medir mucho el tamaño de las palabras, con tal que calzen con mi sentir, me basta y sobra... y lo que he leído aqui (que por cierto es una joya) habla mucho no solo de lo que ya dicen tus fotos,sino de tu belleza interior que es muy importante... claro eso no significa que no haya que tomar en cuenta el empaque, porque si bien es cierto que, lo que cuenta es lo que viene dentro, nadie mal empaca un buen regalo, de hecho es lo que mas fina y delicadmente se envuelve, aunque ya sabemos que el empaque después de romperse va a ir a parar al cesto de la basura, pero bueno mi guapo amigo, yo vine acá a hablarte de otra cosa... pero me sedujo tanto tu post que me olvide a lo que venia y sali escribiéndote lo que no traía en mente, pero como ya se me acabo el espacio, vendrè otro día que tenga las lágrimas más escondidas... y no tan a flor de `piel...

Gracias infinita mi amado Pio Martínez por estar, sin duda alguna eres un super dotado y cualquier chica agraciada o no, daria lo que fuera por disfrutar de tus artes amatorias que no han de ser nada despereciables en recursos, dada tu casta y tu vasta experiencia, trotando y trotando mundos....

Besos con todo mi cariño para vos nica del alma

PD: me enteré por tu comentario en face y luego en el blog (que leí un poco desfasada) que te venias a tu linda tierra, también me lo contó el misionero) la preciosa nicaraguita, que lástima me ha dado no poder haberte visto y darte un abrazo en persona como el que te mereces con todo mi cariño... pero ya llegará la hora... estoy en México, pero en breve salgo para madrid donde permaneceré una temporada, (necesito recuperarme) ahora me voy porque no he estado bien... tal vez Alahim te cuente, en fin por ahora no quiero hablar de eso... ahí disculpame (ah quizás te das un vueltin por el blog, antes que lo cierre definitivamente)

jaguar del Platanar dijo...

buen post. A veces cambiar por ratos solo para cumplir un objetivo "momentáneo" nos hace sufrir a nosotros más, o nos daña.