lunes, enero 05, 2009

Los enredados caminitos del amor


Kiss, originally uploaded by Lst1984.

[Para mi amiga Pineda, quien me hace el honor de leerme]

Voy a abandonar por un tiempito esta ruta tortuosa del análisis psicológico que he iniciado en el post anterior porque voy adentrándome por lugares inexplorados, sin cartas de navegación, y corro el riesgo de equivocar el rumbo e ir a parar demasiado lejos de los lugares a los que quiero llegar. Más adelante, cuando tenga más tiempo y menos distracciones entraré de nuevo por estos caminos y mostraré a ustedes las cosas que quiero mostrar, que yo creo interesantes. Por ahora tomaré una ruta más segura, no menos difícil pero al menos conocida.

Regresemos al punto de la narración en el que habíamos quedado: la mañana de aquel segundo día de cortar café, la mañana después de aquel mi grito de guerra en el simulacro de combate, el grito que había alimentado el interés de aquellas dos mujeres en mí y que las había llevado a visitarme cada cual por su lado a aquel surco mío que parecía tan largo. Aquellas dos mujeres eran entonces amigas íntimas, pero como sabría yo luego, por alguna razón que aún desconozco no se habían confiado la una a la otra el interés que cada cual por mí sentía. En los meses y años siguientes entendería yo que aquellas dos mujeres habían sido hasta aquel momento como dos hermanas siamesas, que andaban siempre juntas y hacían muchas cosas juntas, que no se ocultaban nunca nada y cada cual sabía de la otra hasta las más pequeñas cosas. Entre ellas no había habido secretos hasta entonces y ese secretito ─yo─ que no se confiaron, sumado a mi torpeza, las conducirían en poco tiempo a la separación. Décadas más tarde lamento aún haber sido la causa de aquel distanciamiento, pues como suelo decir a mis amigas, no vale la pena perder una buena amistad por un hombre, incluso si soy yo el hombre en cuestión. Ya le voy a contar qué fue lo que paso.

Debo haber estado seguramente muy confundido aquella mañana, cuando aquellas dos mujeres se fueron luego de visitarme en mi surco, pues de ser un flaquito con dificultades para encontrar con quien salir me había convertido repentinamente en un tipo deseado. Aquello me había ocurrido ya algunas pocas veces pero siempre me era difícil de manejar, desacostumbrado como estaba a disfrutar de tanta atención. Aquel día lo navegué como pude, con las velas caídas, desvelado y cansado y aquella noche dormí como un bendito. El día siguiente, tercero de los cortes y todos los días que siguieron hasta el fin de la temporada, varias semanas después, los llevé siempre con alegría y con mucha energía. Junto con mi amigo Guillermo desarrollamos estrategias para mantenernos físicamente sanos y fuertes y con la moral en alto. Descubrimos que en las ventas de los alrededores de la hacienda se podía comprar latas de sardinas rusas a precios ridículos y las comprábamos en grandes cantidades y cada mañanita abríamos una o dos para comerlas junto con los frijoles mal cocidos, la masa de arroz, las tortillas viejas y el café frío que nos daban como desayuno. Varias de nuestras compañeras y más de un compañero del pelotón, de delicados estómagos, sufrían de náuseas aquellas madrugadas con sólo sentir el fuerte olor a pescado con el estómago vacío, pero nosotros comíamos con gusto las deliciosas sardinas y nos comíamos luego la ración de arroz y frijoles que las compañeras no podían terminar de comer.

Guillermo había jugado beisbol a un nivel competitivo y estaba muy consciente de la importancia de la buena alimentación, el ejercicio y la diversión para sobrevivir en buena forma en aquellas difíciles condiciones y se trazó un plan de entrenamiento ─por decirlo de algún modo─ que yo también adopté, aunque sólo a medias. Así, además de comer cuanto llegara a nuestro alcance, hacíamos ejercicios, nos bañábamos con frecuencia y a cualquier hora en la fría agua de los criques, bebíamos ron, aguardiente y cususa cada vez que podíamos y nos reíamos, contábamos chiles e interactuábamos con las compañeritas a cada momento. De ese modo, los días se nos fueron pasando rápidamente, sin casi sentir su peso.

Pero, regresemos a mis dos amores y a mis problemas de decidirme por una u otra de aquellas dos agradables y agraciadas mujeres. La verdad, no logré nunca decidirme por la una o la otra y si las cosas se fueron por donde se fueron no fue por mi voluntad sino más bien por mi falta de ella. Eran los últimos días de diciembre y desde aquella mañana que me visitaran en el surco me había encontrado con cada una de las dos mujeres por separado en varias ocasiones, pero los encuentros no pasaban de inocentes flirteos. Los tres estábamos en paciente espera de que se presentara el momento en que aquellos coqueteos se convirtieran en un encuentro amoroso con todas las de ley. No se había presentado aún la oportunidad de poner a ninguna de las dos contra la pared, pues andábamos ocupados con el corte de café y la organización de actividades de diversión para los hijos de los cortadores y los cortadores mismos. Así pasaron unos pocos días y yo sin saber por cuál me decidiría y pensando que podría quedarme con las dos, hasta que un suceso fortuito pareció inclinar la balanza en favor de la más delgadita de mis dos prospectos, la que cantaba bonito. La otra amiga, la morenita risueña y un poco más encarnada, sufrió intensos dolores en un brazo y la mañana del día treintiuno tuvo que ser llevada a la ciudad más cercana para ser examinada por un médico y no regresó sino hasta la tarde del día siguiente.

Aquella noche de fin de año hubo una fiesta con una unidad de discomóvil en la casa hacienda y en la fiesta bailé pegadito con Sofía. Cuando todo el mundo se abrazaba y se besaba deseándose feliz año nuevo, Sofía y yo nos besamos cariñosamente y aunque la fiesta continuaría hasta el amanecer, nosotros nos fuimos a buscar un lugar donde poder dar rienda suelta a la pasión contenida y sin ser vistos. Bajamos de la fiesta y nos fuimos a meter a una covacha que se encontraba a oscuras en la que sabíamos no vivía nadie. Empujamos la puerta, entramos, cerramos por dentro y nos metimos en el camastro más cercano, que para nuestra suerte estaba desocupado. Supimos, por los ruidos que escuchábamos, que no estábamos solos. Había una otra pareja ocupada en darse cariño en la oscuridad. Nosotros también nos dimos cariño, mucho cariño y muy rico. Nos besamos, nos tocamos, pero por alguna razón que no recuerdo bien no hicimos el amor, o al menos no todo el amor, o como quien dice: no llegamos “hasta home”. Quizás fue porque estábamos ella y yo demasiado borrachos y no pudimos, quizás era ella de las que no lo hacía la primera vez, o quería un polvito en mejores condiciones; ya no lo recuerdo, pero como fuese, aquella noche no hubo “consumación del acto” como dicen los abogados y los curas. Nunca la hubo y aquella nuestra primera noche fue también, lamentablemente, la última. Pero esto se lo contaré a usted en otra ocasión, por hoy ya escribí demasiado.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias amigo mio, sigo pendiente de tus escritos. Pineda

Oaleman64 dijo...

En que hacienda estuviste cortando cafe. En 1983, yo corte cafe en una hacienda buscando Waslala,la llamaban las isla de los hombres solos , al pie el cerro de peñas blanca, dado la peligrisidad de la zona, solo habian hombres y todos armados cortando cafe.Pero durante el tiempo que estuve alli, jamas me dieron tortillas viejas, mas bien eran tortillas recien hechas, grandes y con un buen grosor, los frijoles cocidos o fritos, eran de buen tamaño, que parecian viterras. Y el cafe siempre caliente, tan caliente que tenia que ponerlos en una cantimplora para que se enfriera. El arroz no era voladito, pero se podia comer. Carne casi nunca habia. Pero era una racion comestible y no como lo describes tu, por eso te repito en que hacienda cafetalera estuviste?.

Pablo (yo) dijo...

Muy buen blog!
Si quieres, pasa por el mio: http://albumdeestampillas.blogspot.com

Anónimo dijo...

China and Russia put the blame on some screwed up experiments of US for the earthquake that happened in Haiti.
Chinese and Russian Military scientists, these reports say, are concurring with Canadian researcher, and former Asia-Pacific Bureau Chief of Forbes Magazine, Benjamin Fulford, who in a very disturbing video released from his Japanese offices to the American public, details how the United States attacked China by the firing of a 90 Million Volt Shockwave from the Americans High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP) facilities in Alaska
If we can recollect a previous news when US blamed Russia for the earthquake in Georgio. What do you guys think? Is it really possible to create an earthquake by humans?
I came across this [url=http://universalages.com/hot-news/what-happened-in-haiti-is-it-related-to-haarp/]article about Haiti Earthquake[/url] in some blog it seems very interesting, but conspiracy theories have always been there.

Alejandro dijo...

.



...como siempre tus relatos con la frescura de tu lenguaje coloquial son sencillamente absorbentes... lo disfrute al cien mi querido amigo, espero no te olvides de retomar la narrativa anecdotista en este espacio tan bonito... cuídate mi broder... y aaayy nos vidrios

Fuerte el abrazo